martes, enero 20, 2009
< GiroS >
Giros existe un cielo y un estado de coma
Cambiar entorno de persona a persona
Giros dar media vuelta y ver que para allá afuera
No todo el mundo tiene primaveras…
martes, enero 06, 2009
< SiLenCioS >
En tu silencio habita el mío
y en alguna parte de mi cuerpo habitó
un trozo de tu olor,
En tu silencio habita el mío
y en alguna parte de mis ojos habitó
un trozo de dolor.
| Tu Silencio. Bebe. |
[…]
| Extracto del libro El resto es silencio de Carla Guelfenbein |
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Ha pasado el tiempo e intencionalmente no he querido escribir, no quiero llenar este espacio de justificaciones y explicaciones que ahora no poseen mayor sentido.
Hoy me situé frente a la pantalla a pesar del intento por olvidar mi (pseudo) dolor de cabeza, pensé escuchar música, sin embargo el ruido del exterior me molesta, así que opto por mi mp3.
No me gusta exponerME, sobre todo cuando hablo de manera personal, detesto la manera que las personas tienen para expresar sus vivencias ya sea de cualquier índole, ya que suele generar un gesto de sorpresa lo que otorga al emisor un aire de héroe o algún tipo sobreviviente.
Yo, en cambio prefiero verbalizar los silencios con observaciones, creo firmemente que ellos nos muestran nuestros pensamientos más genuinos, aquellos que no filtramos, que no disfrazamos y que evidentemente señalan con certeza quiénes somos y qué lugares hemos recorridos.
Cuando era pequeña mi abuelo era mi más valioso tesoro, en ese entonces no lo sabía, no tenía noción de que las personas también integraban la categoría de “valores” al cual cuidas como si fuera un cristal.
A veces en sus silencios sentía que adivinaba mi pensamiento, era su nieta más pequeña, sin embargo nunca me protegió de las palabras, por mucho que éstas pudiesen doler, quizás porque debía comprender que las palabras no tienen mayor sentido y que nuestros silencios, tal como lo él me enseñó muestran lo más profundo de nuestros pensamientos y que tanto como las palabras pueden causar un dolor impenetrable, de esos que no se borran jamás.
Siempre cuando alguien se nos va, nos culpamos por no decir aquellas palabras exactas de esas que iluminan puentes y llegan a los más recónditos escondites generando una reflexión inexplicable, casi sin descifrar. Aunque aún me pregunto ¿para qué?
Hay una parte de nosotros de la cual nos es difícil desprendernos, aún cuando nos hiera y que define nuestra vida en una medida tan grande que preferimos ignorarla.
La razón de todo se origina en un trazo, tal como un dibujo a veces hay líneas que son imposibles de borrar y que, por lo tanto, nos estancan, duele tanto que nos quedamos sin saber cuál es el movimiento más pertinente para esbozar otra línea que supere o que nos permita desprendernos de tal forma que lo olvidemos y así, CREZCAMOS.
Porque a veces los silencios cuando se rompen se desprenden trozos tal como si cae un cristal al suelo.
ahora no estoy aquí,
pero el silencio es la más elocuente forma de mentir.
Ahora no estás aquí,
ahora no estoy aquí,
pero el silencio es la más elocuente forma de mentir.