y no hay monedas en la fuente.
Cuando uno se despierta,
y ya no es indiferente.
[…]
| Los Divinos. Andrés Calamaro |
…………….......…………..**…….......……………………..
Hay días en que me gustaría cambiar todo y otros en que la dinámica actual permite conformarme con todo y todos, es como que al levantarme cambio la posición de mi reloj porque no puedo visualizar la hora, pero al día siguiente vuelvo a dejarlo donde estaba.
Son cambios y no cambios, parece ilógico y anacrónico, sin embargo es lo que considero un estado, es improbable e indefinible por lo tanto el ser humano trata de evitar ese: sí, pero no, esa imparcialidad que lo desconcierta, porque cuando uno “siente” y explicita que ha cambiado tiende a generar y producir esa energía que permite sentir esa seguridad con matices de arrogancia que al otro le envidia. Aunque esa energía poco a poco se va desgastando, van re-apareciendo rasgos que hacen pensar “no he cambiado del todo”.
Es fácil sentirse que uno ha cambiado, porque el ser humano necesita saber que continúa avanzando, aunque en el fondo estemos estancados en el mismo lugar de siempre, es más, hay señales que nos hacen creer que aquello que nos ocurre es cierto, el continuar siendo exitoso en la vida, el obtener respuestas asertivas, la recepción de los otros, etc.
Antes vivía en una etapa de constantes cambios, y hoy siento que fue lo peor, una porque creas una imagen increíble, uno vive en una burbuja constante, pero como todo lo bueno de la vida, uno siempre anhela más: energías, señales, conductas, aprobaciones, etc. pero no todo es ascendente y he ahí cuando se produce un “estancamiento” prolongado pues la más mínima duda del objetivo se derrumba todo lo construido y solidificado.
Siento que he formado parte de ambos procesos, he logrado mis victorias realizando cambios constantes, sin embargo he guardado mis fracasos en cajas para luego dejarlas bajo mi cama. Es como esconder el reloj en vacaciones, salvo que éstas no son eternas y el horario vuelve aparecer. Mis cajas están en el mismo lugar, sin embargo las emociones retornan sin necesidad de abrir una hoja.
Y he ahí en un punto vértice que me permite apreciar el camino anteriormente recorrido y los trazos que acabo de dibujar.
Donde aquel punto estático, es el estado del Cambio y No Cambio.
Hay días en que me gustaría cambiar todo y otros en que la dinámica actual permite conformarme con todo y todos, es como que al levantarme cambio la posición de mi reloj porque no puedo visualizar la hora, pero al día siguiente vuelvo a dejarlo donde estaba.
Son cambios y no cambios, parece ilógico y anacrónico, sin embargo es lo que considero un estado, es improbable e indefinible por lo tanto el ser humano trata de evitar ese: sí, pero no, esa imparcialidad que lo desconcierta, porque cuando uno “siente” y explicita que ha cambiado tiende a generar y producir esa energía que permite sentir esa seguridad con matices de arrogancia que al otro le envidia. Aunque esa energía poco a poco se va desgastando, van re-apareciendo rasgos que hacen pensar “no he cambiado del todo”.
Es fácil sentirse que uno ha cambiado, porque el ser humano necesita saber que continúa avanzando, aunque en el fondo estemos estancados en el mismo lugar de siempre, es más, hay señales que nos hacen creer que aquello que nos ocurre es cierto, el continuar siendo exitoso en la vida, el obtener respuestas asertivas, la recepción de los otros, etc.
Antes vivía en una etapa de constantes cambios, y hoy siento que fue lo peor, una porque creas una imagen increíble, uno vive en una burbuja constante, pero como todo lo bueno de la vida, uno siempre anhela más: energías, señales, conductas, aprobaciones, etc. pero no todo es ascendente y he ahí cuando se produce un “estancamiento” prolongado pues la más mínima duda del objetivo se derrumba todo lo construido y solidificado.
Siento que he formado parte de ambos procesos, he logrado mis victorias realizando cambios constantes, sin embargo he guardado mis fracasos en cajas para luego dejarlas bajo mi cama. Es como esconder el reloj en vacaciones, salvo que éstas no son eternas y el horario vuelve aparecer. Mis cajas están en el mismo lugar, sin embargo las emociones retornan sin necesidad de abrir una hoja.
Y he ahí en un punto vértice que me permite apreciar el camino anteriormente recorrido y los trazos que acabo de dibujar.
Donde aquel punto estático, es el estado del Cambio y No Cambio.
Y afuera donde es verano
todos se van, todos se van
nosotros parece que no
pero también
[…]
No hay comentarios:
Publicar un comentario