lunes, marzo 26, 2007

< Payasito, simplemente no deberías >

El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. No será objeto de ningún tipo de trata.

No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o su educación o impedir su desarrollo físico, mental o moral.1

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Hoy, mientras estaba en el paradero, se acerca un niño de aproximadamente 10 – 12 años, vestido y pintado de payasito y caballerosamente (tratándome de señora) me pregunta la hora.- Las tres diez minutos, le contesto.

Mientras espera sentado no pude evitar preguntarme, ¿Por qué este niño esta aquí?, ¿Por qué no está estudiando?; ¿ Porqué tiene que trabajar?; ¿ En que realidad vivirá ese niño, que tiene que trabajar?; ¿ Qué sueños tendrá este niño?, miles de preguntas golpeaban mi cabeza mientras veía su carita, no me dio pena sino una mezcla de nostalgia con rabia, porque no se respetan sus derechos, porque los niños no pueden disfrutar de serlos y su realidad solo se presenta llena de dificultades y responsabilidades que deberían ser parte de un adulto.

No puedo dejar de lado mi rol de persona y formadora, mientras veía ese niño mi mente evocaba los recuerdos de cuando visitaba los hogares y jugaba al la pelota con los niños, cuando recibía los abrazos en medio del llanto y los futuros anhelos, mientras escuchaba sus sueños, mientras usaba mi nariz de payaso para hacer reír a quienes me entregaban tanto sin saber que lo hacían, donde sus ojos se llenaban de lágrimas cuando decían.- “no tengo mamá ni papá, pero no me hacen falta”, no pude dejar de olvidar esa realidad sublime pero dolorosa, tan permanente en la mente y en el alma, las experiencias generan fijaciones que no queremos, las experiencias obligan realidades que no anhelamos.

Y ahí me quedé impotente y enrabiada, con espacios en blanco agobiantes, desesperantes. Exhausta me subo a la micro, coincidentemente el payasito se sube conmigo, hace su rutina cómica liviana, pide colaboración, pero antes dice que no lo den si es por pena, sino porque lo consideran que lo necesita.

Después de eso, me quedo pensando durante el trayecto, diciéndome: pasayito, que te ganas la vida a costa de tu realidad hiriente y punzante, encuentra tu realidad de niño, te lo mereces, es tu derecho...simplemente payasito, no deberías estar aquí...

No es primera vez que veo una realidad así, sin embargo, esa situación me generó una evocación de tantos recuerdos de manera simultánea que se impregnó mi alma de nostalgia y de impotencia, ¿cuántos payasitos estarán viviendo su misma realidad?...

Simplemente no me quise responder...

¿Para qué están los derechos si no se llevan a cabo, si no se respetan? (una vez más me pregunto lo mismo)


Mientras el gobierno intenta ocultar la vulnerabilidad de ellos, solo basta abrir los ojos y observar, no me refiero al mero y vago acto de mirar, sino OSeRVaR...




Dejo la Reflexión...dejo La ReaLiDad...



1 Derecho número 9 .Declaración universal de los derechos del niño aprobada por la Asamblea de las Naciones Unidas en 1959.

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