domingo, junio 24, 2007

< Educación: Creencias sobre la inteligencia >

"Si buscas resultados distintos,
no hagas siempre lo mismo."
Albert Einstein (1879-1955).- Científico Alemán (uno de los más grandes).

La única y verdadera fuente del conocimiento no está en la teoría,
sino en la práctica.



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Inteligencia, cuando se menciona ello ¿qué es lo que se viene a la mente?, si imaginamos sería alguien que tiene muchas capacidades, conocimientos o bien que se esfuerza por lograr un determinado objetivo utilizando diferentes herramientas.

Cuando se dice que un sujeto es inteligente ¿a qué se le atribuye?, ¿al desempeño o resultado?, ¿a quién realizó una determinada gestión? o ¿ quién se preocupó por determinar las falencias y fortalezas de la competencia y negociar ello?.

Contextualizando al aula, se considera un estudiante inteligente: ¿por la cantidad de óptimos resultados en la mayoría de las áreas? o ¿que se esfuerza por aprender, conociendo las diferentes estrategias, aplicándolas, sobretodo en las áreas en las que siente que está fallando?.

Las respuestas pueden ser variadas y justificadas, sin embargo las creencias sobre la inteligencia influyen de sobremanera en la imagen que tiene el aprendiz para desempeñar las diversas tareas y no sólo él sino también quien lo enseña y evalúa. Es por ello que éste análisis esta dirigido a entender la importancia de las creencias sobre la inteligencia y su influencia en el pensamiento y el aprendizaje.


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Creencias sobre la inteligencia: su implicancia en el aprendizaje
y desempeño escolar.


Las creencias implícitas rigen en gran parte la actuación en una determinada actividad y dentro de ésta creencia se ubica otra muy común, la creencia del incremento, referida a que la inteligencia es fija o modificable. Siguiendo la línea de ésta idea, la conducta del estudiante sobre el desempeño de una actividad, posee dos vías: una quienes poseen metas de aprendizaje siendo “más perseverantes ante la dificultad de la tarea, tienden a atribuir el éxito a causas internas y controlables, como el empleo de estrategias y el esfuerzo”1. Mientras que en la segunda vía se encuentran quienes poseen metas al rendimiento, sintiéndose frustrados al no poder realizar una tarea, o bien, considerarla demasiado difícil y al observar los malos resultados se los atribuyen a causas externas e internas, en éste caso se escuchan frases como: “el profesor me tiene mala”; “siempre me va mal en las matemáticas”; “no tengo capacidades para álgebra”, “fue muy poco el tiempo para desarrollar la prueba”, etc.

Sin embargo fomentar este tipo de creencias, puede perjudicar el nivel de desempeño, no solamente de las áreas escolares, sino también a nivel personal.

Constantemente los docentes evalúan los resultados de cada alumno, destacando al estudiante “ejemplo en matemáticas” o “recitando una poesía”, dejando en claro quienes son capaces para determinadas áreas y quienes no, entonces, ¿cómo ellos van a valorar sus propias capacidades?, si los mismos educadores emplean éste tipo de creencias.

Parece paradójico, pero en la mayoría de las escuelas se emplea ello, es más, antes algunos profesores, ubicaban a sus alumnos en la sala en función de su rendimiento, que medida más perjudicial para sus propios estudiantes, creen realizar un bien, pero luego se dan cuenta que ellos comienzan a sentirse disconformes, segregados y frustrados. Para evitar esa situación, los educadores deben reflexionar detenidamente sobre la clase de entorno que le propician a los escolares en el aula, valorando el esfuerzo, empleo de estrategias, actividades grupales, brindándole herramientas que fomenten el desempeño motivador, lo importante que es aprender y que no se refiere a la adquisición de conocimientos para ser más inteligentes ni mas capaces que otros.

Las creencias sobre la inteligencia sin lugar a duda que influyen en el desempeño del estudiante, pero es esencial que el docente sea capaz de evitar y no difundir esas creencias, teniendo claro que no significa un excelente resultado y que un buen aprendiz se refleja en el progreso del día a día, que no se descubren capacidades, sino estrategias para resolver de mejor manera las situaciones, que el ser inteligente no es quien mantiene el mejor promedio o el que recibe reconocimientos.

El buen aprendizaje lo constituye la unión entre lo que el estudiante conoce sobre su avance, entre lo que antes no podía realizar y lo que el hoy puede dominar, no porque es capaz, sino porque si se lo propone, lo logrará.

La inteligencia más que capacidad, es el reflejo de lo que uno cree frente al desafío.




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1 C. Neale Ronning; Gregory J. Schraw; Roger H. Bruning “Psicología cognitiva e instrucción” Cap. 7 “Creencias sobre la inteligencia y el conocimiento.” Ed. Alianza. 2002.-

1 comentario:

Alberto Calderón / Ángel Vengador dijo...

mm me he topado con casos de jóvenes que han crecido escuchando a su familia decirle que son tontos, por lo que no esperan ni se esfuerzan por una mejor calificación pues no la creen posible. Otro factor que afecta en esta creencia es cuando se dan ciertos casos de gente que logra buenos resultados académicos sin esfuerzo, lo que refuerza la idea de falta de capacidad en ciertos jovenes.